Para alguien que vive el movimiento como refugio, la danza es más que un vínculo con el cuerpo. Durante la presentación de PUMMBA en RI HOUSE, Anastasia Primak transformó el sofá en compañero y el espacio en escenario. La modelo y bailarina nos habla de cómo bailar —incluso con un objeto— puede ser una forma de volver a uno mismo.
¿CÓMO DESCRIBIRÍAS TU RELACIÓN CON EL MOVIMIENTO?
Lo describiría como la relación ideal entre personas que todos buscamos. Muy a menudo nos atrapamos en “relaciones tóxicas”: el estrés, la rutina, los problemas… que nos alejan cada vez más de nosotros mismos y de esa relación perfecta. Pero una vez que comienzas a moverte, vuelves a ti, al presente, y eso es lo único que importa. Te sientes a ti misma, sientes la música y las vibraciones que irradias.
¿QUÉ PAPEL JUEGA EL ESPACIO EN TU FORMA DE MOVERTE?
¡Libertad! Siempre es libertad.
EN RI HOUSE HAS INTERACTUADO CON UN SOFÁ. ¿CÓMO CAMBIA TU ENFOQUE CUANDO EL «COMPAÑERO» ES UN OBJETO DE DISEÑO?
Es como bailar con una pareja: tienes que sentir el objeto del mismo modo en que sientes el cuerpo de otra persona. Así que el enfoque no cambia cuando es un objeto. A veces bailamos o interactuamos con personas, a veces con un objeto, a veces solo con nosotros mismos, pero el enfoque siempre es el mismo: tienes que sentir con quién o qué estás interactuando.
¿QUÉ HAS APRENDIDO DE TI MSMA A TRAVÉS DE LA DANZA?
Cuando bailaba de pequeña (y aún lo hago), mis movimientos siempre eran suaves y cuidadosos. Con el tiempo, entendí que eso era un reflejo directo de quién soy. Me pregunto si aprender un estilo de movimiento opuesto al que mejor se nos da puede influir en nuestra personalidad de la misma manera en que nuestra personalidad influye en nuestro movimiento.
UN LUGAR, UN SONIDO O UN MOVIMIENTO DEL DÍA QUE TE CONECTE CON TU LADO CREATIVO.
Viajar. Los aviones y los trenes son donde más crea mi mente, y ver nuevos lugares siempre me inspira. También, la calma del día, cuando la ciudad duerme y paseo por la playa con música.